miércoles, 5 de julio de 2017

De Klaipeda a Kaliningrado

Salimos temprano desde Lituania para hacer uno de los trayectos más largos de nuestro viaje: 136 km en un día!! El recorrido era por una pequeña franja de tierra que la limita el
Mar Báltico y un lago de agua dulce. Es una reserva natural que está compartida con un enclave de territorio Ruso. Los europeos no tienen visa para cruzar al enclave y se pegan la vuelta pero nuestra ciudadanía tiene convenio con Rusia y de milagro podíamos entrar sin problema aunque todos nos decían que tuviéramos cuidado. Así que la frontera con Rusia se presentaba misteriosa. Pedaleamos medio día entre bosque de pinos, zorros, jabalíes, dunas y ruido de las olas del Báltico. Al llegar no hubo ningún problema en la frontera, un poco secos los rusos pero nada más. Por la tarde muerto de cansancio por el
Viento decidimos dormir media hora para luego seguir. Llegamos muy tarde a Kaliningrado con las rodillas a punto del umbral del dolor. La ciudad nos recibió con alguna hostilidad pero nos fuimos adaptando. No encontramos extranjeros!! Todo en Ruso y nadie que hable inglés!! Fue una buena oportunidad para sacar a luz las pocas lecciones de Ruso que había tomado.

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