En San Petersburgo la noche te atrapa por Alejandro Martin
Una frase, un título, algo tan sugestivo que podría dar lugar a un sinfín de posibilidades y que a la vez suena a excusa en boca de cualquier trasnochador empedernido y a vil engaño en oídos de esposas inseguras.
Lo cierto es que es así, habiendo salido temprano a "reconocer el terreno" algo muy común en viajeros de aventura, el tiempo transcurrió y sin darnos cuenta llegamos al casco histórico de esta increíble ciudad, obviamente caminando bastante y experimentando con algún que otro bus y subterráneo, que para tener presente, es el más profundo del mundo en ciertas estaciones.
Nos encontrábamos en el centro disfrutando de una ciudad con una arquitectura como pocas en el mundo y entre postales del lugar, artistas callejeros, cervezas y un sin número de otros factores, hicimos de esa tarde una jornada inolvidable
También ud. lector tiene que tener en cuenta que en Junio, a las 10 de la noche es de día aún, y eso confundió nuestros sentidos y retrasó considerablemente la llegada de la noche ...que nunca llegó.
Cuando decidimos cenar, lo hicimos en un pintoresco restó, entre clásico y contemporáneo, nada de esos sitios de comida rápida, con una ambientación musical suave pero moderna que particularmente me cae de maravilla, chill house, y que hizo que nuestras agradables charlas sobre la historia rusa se hicieran casi interminables. Cuando salimos de ahí, y con el cielo iluminado todavía, casi crepuscular, decidimos emprender la caminata de regreso a la estación de subte que nos llevaría a la parada de buses que habíamos dejado muy atrás esa tarde temprano, sin darnos cuenta de la distancia. Costó pero llegamos, tarde, muy tarde, el ruso que estaba encargado de la limpieza sin poder decir ni una palabra que no fuese en cirílico obviamente, nos indicó con un gesto bastante común en estos países que consiste en cruzar los brazos en forma de X y con las manos extendidas que significa CERRADO.
El problema era menor ya que con dirigirnos a una parada de buses y buscar una combinación quedaría todo resuelto, pero no fué así, no había transporte público económico hasta las 5,45 o 6,45 según cual fuera.
Esto no es problema! dijo José María, siempre atento a resolver problemas y buscar solución a las adversidades que se presenten en el viaje se acercó a un taxi para averiguar costos del trayecto y demás. Después de varios minutos de negociación y sin llegar a un acuerdo favorable decidimos volver caminando, cabe aclarar que es más conveniente caminar 17 km que ser estafados por taxistas rusos a las 2 de la madrugada y deseosos de extranjeros desprevenidos.
La cosa ya había empezado a complicarse y nuestras reservas de batería a aparatos electrónicos ya se habían agotado o estaban a punto, lo que complicaría más nuestro regreso ya que estas ciudades antiguas no suelen estar recorridas por las típicas trazas cuadriculares a las que estamos acostumbrados, sino por una maraña de callejuelas que no terminan de conducir a ningún sitio. Empecemos a caminar ya le dije a José, antes que se haga de noche, a lo que me respondió con una sonrisa en la cara: ya se está haciendo nuevamente de día! y me explicó la cuestión de las latitudes, unos 60 grados norte que nos brindaban una noche/atardecer casi eterno. La astronomía no es lo mío dije y nos pusimos en marcha, caminando por una de las avenidas principales de esta suerte de isla rodeada de canales y su rio principal, el Neva, no muy ancho pero lo suficientemente importante como para tener una fluida navegación nocturna de barcos comerciales de la zona que vienen del corazón de la Siberia. Obviamente el casco histórico se comunica mediante una serie de puentes tan históricos como la ciudad con la parte más moderna de San Petersburgo, estos puentes, al estar a escasos metros del nivel del agua, unos 4 o 5 según la zona, son levadizos para permitir la navega..., si, levadizos!! una belleza de ver, imposibles de cruzar, son 6 en total.
-Un barco acaba de pasar, dije inocentemente, enseguida bajará y seguimos camino. Esperamos un rato y al no ver señales de movimiento nos dirigimos al próximo puente, y nada, y al siguiente, y nada...fue así que José descubrió que todos iban a permanecer levantados hasta las 4:45, hora en que se termina la navegación de barcos y quedan bajos hasta la noche siguiente para no entorpecer la circulación vehicular de la ciudad. Es así que sin subtes, sin buses, con taxis a precious de estafa y sin caminos que recorrer quedamos atrapados una noche, o un día en una lejana ciudad, pudiendo regresar a las 6:15 sin haber hecho nada más que lo correcto. Suena a excusa? sólo podemos decir que en San Petersburgo hay que cuidarse, porque la noche te atrapa.
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