












Desde la página helpx nos ofrecimos como voluntarios para trabajar en un camping que es sede de uno de los eventos al aire libre más interesante de Lituania. El lugar se encuentra a 100 km al sur de Riga así que emprendimos camino y nos demoramos dos dias debido a la lluvia y el viento en contra.
Llegamos agotadisimos y nos recibió el dueño, un joven de unos 40 años llamado Saulo. Nos mostró la cabaña que nos alojaríamos, una casa antigua de madera con capacidad para 25 personas y sólo dormía allí Eduardo un joven simpático de Sevilla.
Éramos cinco voluntarios: Jimi (Chipre), Eagle (Lituania), Corina (Alemania), Eduardo (España) y nosotros dos. Jimi se fue ese día y aprovechamos para intercambiar pequeñas historias de viajes.
Luego del lunch comenzamos a trabajar con Alejandro en la renovación de las líneas eléctricas del sector de las caravanas. Alejandro es un especialista en estos trabajos y enseguida entendió el trabajo, no era nada sencillo ya que teníamos que trabajar con trifásica y decenas de cables que iban y venían.
Por la noche comimos todos juntos con Saulios y nos trajo sidra que él hace de sus propias manzanas que se cultivan en el camping. Los manzanos tienen casi 80 años y el lugar es de 1910 pero las cabañas y el resto es moderno.
Eduardo se ocupaba de promocionar el camping vía internet dado sus conocimientos de informática, Corina y Eagle se ocupaban del jardín y la comida.
El segundo día nos dieron tareas diferentes y me ocupé en realizar ramilletes de hojas de álamos para utilizarlas por la noche en el sauna. Si sauna! es una tradición muy habitual que en tiempos sovieticos se había perdido ya que había un sauna público para que la gente no pierda tiempo y pueda seguir en el trabajo. Saulio nos contó que la gente ha vuelto a sus tradiciones.
Así que con Eduardo y Alejandro prendimos una gran estufa a leña y del otro lado se calentaban piedras que entregaban su energía al agua que se evaporaba y generaba el vapor necesario para elevar la temperatura hasta los 70 grados!
La experiencia del sauna fue increíble ya que Saulo se ocupó de hacernos masajes con los ramilletes de hojas calientes a cada uno de nosotros, luego sin decirte nada te hacía dar vuelta y te tiraba un balde de agua helada. Tuvimos tres sesiones y quedamos nuevos!
Nos íbamos a quedar dos dias pero la lluvia y el viento hizo que disfrutáramos la compañía de nuestros nuevos amigos. Me ofrecí a cocinar y preparé con lo que había sobrado unas croquetas de arroz con Tzaiziki y en un vaso una ensalada de zanahoria, lechuga, medio huevo y queso. Siempre acompañábamos la mesa con sidra de excelente calidad hecha por Saulo.